Cinco años sin impuesto al sol

Cinco años después de aquella propuesta de Iberdrola y, tras quince meses de RD en vigor, nadie está pagando impuesto al sol alguno.

El caso del autoconsumo es paradigmático: la propuesta de Iberdrola primero y su plasmación en forma de RD después es simplemente una reacción a lo que estaba sucediendo en el mundo. La tecnología fotovoltaica estaba reduciendo sus costes de manera extraordinaria y compañías distribuidoras temían perder parte de su mercado. Iberdrola a principios de 2012, afilaba su ideario anti-autoconsumo, ideario que pronto permearía al Ejecutivo, redactor en RD de un impuesto disuasorio.

El Gobierno ha consumido toda una legislatura (desde 2012 hasta el RD de octubre de 2015) dándole vueltas a varios borradores de Real Decreto. Al final de todas las demoras se aprobó el RD 900 (con su impuesto incorporado), seguramente para mantener vivo el miedo en el sector. ¿Qué ha ocurrido sin embargo? Pues que nadie está cobrando y nadie está pagando ese impuesto fantasma. Y nadie paga (y nadie cobra) porque no se ha desarrollado el reglamento que debería concretar las condiciones de pago de ese impuesto.

Así, con el paso del tiempo, la amenaza ha ido perdiendo vigor. Y si ayer eran muchos los que desistían de montar una instalación solar fotovoltaica para autoconsumo por miedo a que el ahorro acabase engullido por el impuesto, ahora cada vez son menos los disuadidos por ese gravamen.

Algunos grupos parlamentarios firmaron hace más de un año un Acuerdo de Compromiso para el Desarrollo del Autoconsumo Eléctrico. La firma, además, fue escenificada por los partidos políticos, junto a las 26 organizaciones sociales, a las puertas del Congreso.

El Acuerdo implica acabar con el impuesto al sol. Apuesta literalmente por el reconocimiento al derecho al autoconsumo “sin ningún tipo de cargo”. Considera que “la energía autoconsumida instantáneamente o almacenada en baterías y autoconsumida con posterioridad no  debe contribuir adicionalmente a sufragar los costes del sistema eléctrico, ya que en ningún momento se hace uso de la red eléctrica”.

El impuesto no existe sino en un papel (Real Decreto, RD, 900/2015) que sigue sin surtir efecto alguno. Porque el Ejecutivo no ha tenido valor (ni fuerza) para aprobar el reglamento que debe concretar cómo se cobra ese impuesto, de modo que nadie está cobrando, y nadie está pagando, el gravamen susodicho. El objetivo, probablemente, no es otro que mantener fresco el discurso del miedo, ese que ya no causa tanto impacto como antaño.

 

FUENTE: https://www.energias-renovables.com/fotovoltaica/cinco-anos-sin-impuesto-al-sol-20170104